¿A ti también te dijeron: “Haz una carrera y sé una mujer o un hombre de provecho”?

 

graduación de la carrera

No sé si estarás de acuerdo conmigo, pero yo creo que al 80% ó 90% de la generación de los 70 y 80 les dijeron:

haz una carrera, consigue un trabajo fijo como Dios manda, y serás feliz, tendrás un sueldo y seguirás el camino correcto, ¡porque eso es lo que hay que hacer!

Estoy convencida de que a ti también te dijeron eso, ¿verdad? ¿o fuiste de ese 10% que tuvo la suerte de que sus padres le dijeran:

tú emprende, tú sé un valiente, tú sal ahí, cómete el mundo y haz cosas distintas para que obtengas resultados diferentes…

Mmm… pues si es así, qué suerte la verdad, te felicito; porque a mí no me dijeron eso.

¿Prefieres el camino largo o el corto?

cruce de caminos

Y al final, aquí estoy hoy. Después de 20 años entre estudiar y trabajar, con la carrera de ingeniería, porque además tenía que ser una ingeniería, porque entonces ser ingeniera marcaba la diferencia. “Hazte una carrera, pero si es posible hazte una ingeniería y superior claro”.

Pero no fue posible, fue técnica, ya no era tan, tan, pero valió, pasé el filtro. “Y después, consigue un trabajo con un buen sueldo y que el horario sea bueno… aunque fíjate, el horario importaba menos porque bueno, oye, si había que echar horas era normal, estaba asumido, se hacía y ya está. ¿Cierto o no?

Y sí, eso fue lo que hice, conseguí un trabajo, al principio como becaria que ya se empezaba a llevar eso de los becarios, luego dos añitos en prácticas y al final pasé a ser fija, con un sueldo bueno. ¡Conseguí el sueño ansiado!

Todo lo que llevas en la mochila te hace crecer

Y la verdad es que al principio era una experiencia nueva, estaba haciendo lo que supuestamente había estudiado y creía que me gustaba… Y tengo que decir que hoy miro atrás y estoy contenta de haber estudiado lo que estudié, de haber adquirido ese aprendizaje o esa información porque, esa era otra, entonces lo de los aprendizajes… en fin (lo de la educación lo dejamos para otro momento que me enciendo!), más bien eran conocimientos y documentación que te soltaban y tú la cogías y hacías con ella lo que podías. Pero, bueno, estoy contenta de haberlo hecho, de haber incorporado todo lo que me enseñaron, de haber conocido a la gente que conocí, de haber trabajado y haber aprendido muchas cosas también… sobre todo en mi primer trabajo, en mi primera empresa; y de haber conocido a mis compañeros con los que luego, en su mayoría, he hecho el largo viaje hasta hoy.

El camino después fue cuesta arriba, todo fue empeorando. Empresas más rancias, más grises, personas más tóxicas, más tristes también. Que luego pensando… es que todo va unido, lo gris atrae, es como los agujeros negros. Y se va contagiando y te vas apagando, haciendo pequeñita. Y, al final, lo que empiezas a sentir es que deseas que lleguen las 18h y luego los viernes, y más adelante te empieza a costar levantarte, llegar con algo de ganas y energía, sonreir. Cada día es peor, tú estás mal y lógicamente tu trabajo tampoco es brillante ni creativo, ni tienes ganas, ni nada…

Y todo eso, te des cuenta o no, lo vas transmitiendo, se va quedando en el aire, en el ambiente y terminas pidiendo a gritos con tu silencio, salir de ahí. Y en mi caso personal tuve la suerte de que probablemente gritara mucho interiormente al mundo “NECESITO UN CAMBIO, POR FAVOR”, y el cambio llegó.

Y con él, los miedos y la vocecilla

mujer que duda

Ese cambio de aires, de lugar y de actividades que para muchos es muy malo, para mí fue muy bueno, me permitió sentarme a pensar y hacerme preguntas:

  • ¿qué hago?
  • ¿qué quiero hacer con mi vida?
  • ¿qué quiero sentir?
  • ¿cómo quiero vivir?
  • ¿qué quiero enseñar a mi hijo?

No sabía lo que quería hacer exactamente pero lo que sí que tenía muy claro era que no quería seguir donde estaba, ni haciendo lo que estaba haciendo. No quería nada de eso.

Y entonces salieron los miedos, esa vocecilla que está en tu cerebro más antiguo, en tu cerebro reptiliano, que te habla cuando llegan ciertos momentos, los cambios, las novedades, lo desconocido… Pero, si yo quería un cambio, salir de eso ¿qué pasaba? ¿qué me estaba diciendo mi cabeza? Pues que a ver dónde iba o qué iba a hacer, que lo mejor era lo de siempre, lo conocido, lo que todo el mundo hacía. Lo que me habían enseñado y contado, lo que subyacía en mi mente y me había traído hasta aquí.

Y empecé a indagar sobre ello, a conocerme más, a aprender sobre el desarrollo personal. Entonces descubrí lo que eran las creencias y entendí lo que pasaba en mi cabeza.

Mis creencias se estaban manifiestando

Esas estructuras, esos mapas, tus guías, tus filtros para vivir en el mundo, lo que hace que tu vida camine como camina, lo que hace que veas el mundo como lo ves y que actúes y te comportes como lo haces. Y lo que hace que cada uno vivamos, entendamos y actuemos de forma diferente. Ellas te han guiado hasta aquí, son tu sustento y las tenemos grabadas desde que somos pequeñitos, y son tan profundas que ni siquiera nos damos cuenta de que están actuando por debajo.

Creencias como:

  • tienes que conseguir un trabajo fijo
  • tienes que trabajar por cuenta ajena en una empresa, o incluso mejor, ser funcionario
  • tienes que hacer una carrera porque, claro, tienes que hacerte un hombre de provecho, una mujer de provecho, como dios manda y hacer lo que tienes que hacer, porque eso es lo más importante…

Si te inculcaron estas creencias, eres de los míos…

¿Quién quieres que gane: ellas o tú?

silueta mujer feliz

Yo conseguí darme cuenta de que esos mapas, eso que había dado por bueno hacía muchos años me estaba limitando, y hoy, algunas las tengo desmontadas de mi cabeza, identificadas y trabajadas.

Y como esa hay otras que también están en proceso de desmontaje, eso es lo bueno que tenemos, el darnos cuenta de que esas creencias son flexibles, son evolucionables, modificables, incluso eliminables o sustituibles. Y de eso tenemos que hacer uso, del autoconocimiento, de la autocrítica y el tomar conciencia. Ser capaces de reflexionar sobre nosotros, nuestra situación, cómo estamos, qué pensamos, cómo nos movemos en el mundo y si queremos seguir así, si queremos mantener esas guías que son nuestras creencias y nuestros valores o queremos cambiarlos o sustituirlos por otros que nos permitan crecer y avanzar.

Ahora estoy aquí

Aquí y ahora, en otro punto del camino, muy contenta de lo caminado, de lo aprendido y evolucionado y feliz de las decisiones tomadas y de todos los que me han ayudado y me siguen ayudando. No pienses que es de color de rosas, ni sencillo o rápido pero es lo que quería y me dictaba el corazón y así, todo lo que va llegando se recibe de otra manera y se enfrenta desde otra posición. Desde una energía y motivación permanentes.

El camino a la felicidad.

Espero que mi historia y mi experiencia te hayan servido para identificar algo, para darte cuenta de algo, eso es lo más poderoso, el ver donde estás y si quieres seguir ahí o no. Eso para mi es el éxito.

Ahora te toca a ti, este es tu momento, piensa, reflexiona:

  • ¿Qué creencias tienes?
  • ¿Qué te dices?
  • ¿Qué piensas acerca de cómo haces y vives?
  • ¿Qué normas sigues que a veces no sabes ni por qué las sigues?
  • ¿Qué creencias tienes que no te están dejando ser lo que quieres ser, ni llegar dónde quieres llegar?

Y si quieres compartirlo conmigo, por favor, deja tu comentario o contacta conmigo y estaré encantada de contestarte y de ayudarte en lo que pueda.

Para mí devolver todo lo que he recibido es un gran privilegio y una enorme felicidad.

Un abrazo.

Patricia López

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